Manizales tiene swing: el jazz en la ciudad

23 Junio, 2017 by Erika Pinilla Montes

La ciudad caldense fue famosa por su Festival Internacional de Jazz, ahora los artistas locales son los encargados de llevar este swing por todo el mundo.

Fotografías por Lex

Ilustraciones por John James Marín

El jazz, famoso hijo de Nueva Orleans, nació cuando, a pesar de estar prohibido, los esclavos negros se reunían en plazas a tocar instrumentos de percusión y cuerda para hacer gritos de campo o musicalizar el trabajo. Y fue al mezclar los ritmos del blues, la música clásica y la africana, que comenzó el ‘boom’ del jazz como confrontación de los negros con la música europea.

En este arte son protagonistas los saxofones, clarinetes y trombones en la melodía; además del piano, la batería y el contrabajo en la invención del ritmo. Al mismo tiempo tiene tres elementos básicos que lo resaltan frente a otra música: El primero es el swing, que se puede percibir cuando uno o más artistas tocan jazz y el público incluso involuntariamente se ve atrapado por el ritmo, moviendo así sus pies y cabeza.

El segundo componente es la improvisación, la cual es parte fundamental del género, pues así como en el rock los solos de guitarra tienen una gran importancia, en el jazz todos los instrumentos acostumbran improvisar y realizar solos. Esta característica es esencial en los conciertos y en las jam sessions, encuentros informales de músicos de jazz dedicados a la improvisación, en los que tocan música no escrita ni ensayada por puro placer y donde cualquiera puede subir a la tarima o acercarse y participar.

El tercer componente del jazz corresponde a un sonido y fraseo que reflejan la personalidad de los músicos. Contrario a lo que se acostumbra en la música clásica, donde se aspira a que todos los integrantes de una orquesta obtengan el mismo sonido, en este estilo musical el criterio no le apuesta a la pureza sino a la identidad, a crear sonidos propios.

Formación del jazz en Manizales…

Hay un gran número de ciudades alrededor del globo terráqueo que dedican semanas enteras a que estos ritmos se tomen las calles, los bares y los oídos de las personas.

En Colombia existen diversos festivales como el Medejazz, Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre en Bogotá, Baranquijazz, Festival Pasto Jazz, entre otros. Manizales no es la excepción, siendo también desde hace algunos años una ciudad que deja colar al jazz entre sus montañas para quedarse a vivir en los saxofones y corazones de sus habitantes.

Desde el año 1998 hasta el 2009, Manizales fue sede del Festival Internacional de Jazz y Músicas del Mundo, el cual fue dirigido por Paulo Andrés Sánchez en sus 10 temporadas. Este festival se dio la tarea de formar el público manizaleño en cuanto al jazz y sus distintas vertientes como el Smooth Jazz, Jazz Tradicional, fusiones con géneros como rock, pop o afrocubano y LatinJazz.

Tras una década de reconocimiento internacional por su calidad artística, en el año 2009 se anunció lo que sería el final de este evento tan importante para una ciudad que siempre ha estado relegada culturalmente frente a las grandes ciudades del país. El Festival de jazz, a pesar de haberse consagrado como uno de los más prometedores de Suramérica, nunca recibió siquiera el 20% de financiación por parte del municipio ni el departamento.

Según las directivas del Instituto de Cultura y Turismo, hubo criterios muy claros para realizar esa financiación, ante esta respuesta Paulo Sánchez vociferó en una entrevista realizada por el periódico Quehacer Cultural: “Yo no entiendo cuál criterio es claro cuando no hay referentes explícitos para medir la calidad y el nivel de los artistas que plantea cada uno de los eventos que se realiza en la ciudad”.

El Festival Internacional de Jazz edificó la formación de jazz en Manizales desde 1998 hasta 2009, y por falta de apoyo para su financiación por parte del departamento, se trasladó a Bogotá.

La formación de público en Manizales se vio estancada puesto que ya no había un festival que brindara conciertos de tal calidad. Sin embargo, dos años antes de la cancelación de esta serie de funciones musicales, se había gestado y emprendido un proyecto que ayudaría a edificar las bases del jazz en la ciudad: el Jazz Camp.

Desde el 2007 el Centro Colombo Americano, en colaboración con el Colombo de Medellín, decidió acompañar este proceso creciente en formación artístico-musical en el género jazz, iniciado por los organizadores del Festival Internacional de Jazz de Manizales, junto a la Universidad de Caldas.

Comenzaron siendo una serie de talleres para formar músicos de jazz, pero después de la creación de la Temporada Internacional de Jazz Universitario en 2010, se comenzaron a tener conciertos esa misma semana del campamento con intérpretes de la ciudad, del país y el mundo. Ambas iniciativas culturales tienen como misión el intercambio entre los Estados Unidos y Colombia, y encamina sus esfuerzos a la promoción y divulgación de diferentes manifestaciones culturales locales, nacionales e internacionales.

En el 2008 se institucionalizaron los campamentos anuales. Las clases y talleres que se dictan allí son orientados por docentes y egresados de las distintas escuelas y universidades de los Estados Unidos. En la versión del año pasado, los encargados de dictar los cursos fueron los artistas del grupo de jazz de la Universidad de Valderbilt en Nashville, Estados Unidos. Al ser de Tennessee, su jazz tiene muchas influencias de la música country, lo que los hace crear así un jazz contemporáneo mucho más dinámico, que rompe los esquemas clásicos.

El Jazz Camp evoluciona a medida que aumenta su calidad artística y reconocimiento. En el 2016 se logró mayor cobertura al hacer presencia con talleres comunitarios en municipios a los que no se había llegado antes. En el colegio Gerardo Arias en Villamaría estuvieron los músicos de la Universidad de Vanderbilt, y a Chinchiná fueron los artistas de la Universidad del Paso Texas (EEUU).

El Jazz Camp recoge la esencia del jazz y la transmite a través de talleres anuales, y por medio de la Temporada Internacional de Jazz Universitario se dan a conocer los intérpretes locales, nacionales e internacionales.
Juanita Alarcón Avendaño, una de las organizadoras del Jazz Camp desde hace cuatro años, señala que los retos que tiene este campamento a corto y mediano plazo son: “crecer y llegar mucho más a otros municipios, convertirse en un proyecto que cubra todo el Eje Cafetero, y expandir el festival de manera que se alcancen más jóvenes con otros talentos para apoyar su crecimiento”.

Julian Andrés Castro Escobar, saxofonista caldense.

Los saxofones que no paran de sonar…

El Jazz Camp y la Temporada de Jazz se encargan de llenar con su música esta fría montaña por una semana en junio, pero el resto del año no paran de sonar los bajos, clarinetes, baterías, y tampoco dejan de componerse piezas de este estilo.

Siempre hay músicos que innovan y se reúnen con otros para crear música y alimentar la escena local, ejemplo de esto son las Big Band, que en jazz hacen referencia a grupos entre 10 y 17 personas que tocan conjuntamente. En Manizales hay dos Big Band reconocidas: la Walking Jazz Big Band y La Tribu Big Band.

Walking Jazz es liderada desde 1989 por Guillermo Morales, quien ha sido imprescindible para el surgimiento y edificación de la escena del jazz en la ciudad. Esta agrupación ha tocado en varias ocasiones en la Temporada Internacional de Jazz Universitario, en la Universidad de Caldas, dirigidos por el Maestro Arturo O’Farrill, ganador de tres premios Grammy.

La Tribu Big Band fue creada en el 2010 por Juan Carlos Valencia Ramos, licenciado en Música de la Universidad de Caldas con Postgrado en Jazz y Música Moderna del Conservatorio del Liceu en Barcelona (España); desde su creación ha sido un espacio de músicos dedicados al aprendizaje del jazz en el que se practican los conceptos de improvisación, swing, arreglos, entre otros.

Diego Oyola es un baterista, estudiante de Música de la Universidad de Caldas, que además de tocar en La Tribu Big Band, ha pasado por las agrupaciones Manizales Ensamble, Sinergia Jazz Trío, Juancho Gómez Trío, Miguel Ángel Lous Jazz Group, estuvo de reemplazo en la Walking Jazz Big Band, y toca como solista. Conoció la batería a los 12 años y hace alrededor de cinco que sus baquetas crean jazz. En la actualidad tiene un proyecto llamado Crayola, por su apellido Oyola, con el que está próximo a grabar su disco.

Diego ha hecho posible que el año pasado hubiese jam session cada 15 días en distintos lugares de la ciudad como la Fundación Road House y Silmaril. Además, creó el grupo JAZZ Manizales con el fin de agrupar los músicos y amantes del jazz en un espacio virtual donde se puedan enterar de los eventos relacionados con esta música en la ciudad.

Así mismo, existen solistas y grupos como Manizales Infusión, quienes iniciaron este proyecto en el 2010 y también son dirigidos por Juan Carlos Valencia. Combinan los sonidos del jazz con melodías colombianas como la cumbia, el bambuco, los paseos vallenatos y hasta el currulao. Juan Carlos definió este sexteto de jazz, en una entrevista para el periódico La Patria, como “un proceso de improvisación musical con la utilización académica de la armonía en un formato de batería, percusión folclórica, bajo eléctrico, piano, trompeta y saxofón”.

Javier Esteban Muñoz, saxofonista del grupo, es licenciado en Música de la Universidad de Caldas y actualmente es profesor de la cátedra de saxofón y el énfasis de jazz en la misma universidad. En cuanto al estilo de la agrupación dice que es muy “chévere” acomodarle a nuestros ritmos melodías que tengan el color característico de la armonía del jazz. Además, agrega que a la gente le gusta eso porque es algo diferente.

“El jazz ya dejó de ser de Estados Unidos y es de todo el mundo. La música no se limita a lo que ya está escrito sino a lo que tú vas componiendo, de forma que en el jazz tú eres instrumentista y compositor al mismo tiempo”, cuenta Javier Esteban.

Dentro del panorama ‘jazzístico’ de Manizales, se encuentra un trío de músicos que se unen desde hace un año gracias a las notas cautivadoras del jazz y sus infinitas posibilidades de crear mezclando géneros y distintos ritmos. El Trío D3 está compuesto por Jhon Quiroga en el bajo, Benjamín Cardona en la guitarra acústica y Camilo Villegas en la batería, tres amigos que tienen como objetivo innovar desde el jazz con combinaciones de ritmos latinos y fusión de distintos géneros como el rock y el blues.

En realidad este es un formato con un grado de exigencia alto, puesto que en el jazz se acostumbra que las agrupaciones sean de cuatro personas en adelante, las cargas musicales hay que repartirlas equitativamente. Aunque el lado positivo, y al que le sacan mayor provecho, es que este formato permite que cada uno aporte desde lo que más pueda y haya un equilibrio mayor tanto en el ensamble como en la improvisación, ya que se da un intercambio y rotación a la hora de hacer solos. “En una Big Band las posibilidades de que todos los músicos improvisen o hagan solos es mucho más reducida”, cuenta Benjamín, quien es guitarrista hace 44 años.

Camilo entró hace 15 años al mundo de la música gracias a MTV y los vídeos musicales que lo inspiraron a conocer la batería. Jhon lleva 11 años tocando guitarra y bajo, comenta que antes tocaba mucho rock, pero el bajo en el jazz le daba más libertad para expresarse.

Panorama local del jazz…

Según el profesor y saxofonista Javier Esteban Muñoz, la escena del jazz en Manizales está en su mejor momento porque está creciendo y está todo por hacer. “Hay gente interesada en tocar, en estudiar, y en escuchar. El apoyo a las artes es muy limitado pero la U de Caldas y el Colombo le dan una prioridad al género”.

La Facultad de Bellas Artes, con sus pregrados en Música, es el lugar donde estos jazzistas comienzan a sentar cabeza y descubren el universo y el lenguaje musical que es el jazz. Estudiantes como Esteban Betancur, apasionado por el saxofón, toca además en grupos que él mismo ha creado en colaboración de algunos compañeros como lo son el grupo de chirimía-jazz The Manila Son, y el cuarteto de bolero-jazz, Jazzleros.

Benjamín, guitarrista de Trío D3, afirma que la escena ha venido en ascenso de una manera muy notoria, pues se nota el compromiso y el nivel de formación con el que cuentan los músicos que pueden usar la tecnología como herramienta de aprendizaje y difusión. Por otro lado, hay algunos que sienten que la escena apenas comienza a poner los bloques para cimentarse, el baterista Diego Oyola indica que “hace falta que Manizales tenga representantes de jazz en los festivales importantes. Aunque se tiene de referencia a Ricardo Narváez, saxofonista de Sanalejo, no hay una presencia fuerte de músicos manizaleños en la escena del jazz nacional”.

Lo más probable es que ni Charlie Parker, John Coltrane, Kenny Garret, Paquito D’Rivera, Sunny Rollins, ni Louise Armstrong, hubieran pensado alguna vez que con su música inspirarían a una gran cantidad de músicos en una ciudad fría entre las montañas, pero ese es el alcance que puede llegar a tener un idioma tan universal y extremadamente encantador como la música.

ESCRITO POR Erika Pinilla Montes
Amante empedernida de las letras, las notas y las sonrisas. Mis terapias son el cine y la música
DEJA UN COMENTARIO

*

No hay comentarios que mostrar
Se el primero en comentar